¿Merece la pena comprarse una casa prefabricada?

En lo últimos seis meses se ha duplicado la búsqueda de información en internet sobre casas prefabricadas. Puede que tú seas una de esas personas interesadas y te estés preguntando si son una opción que merezca la pena considerar para hacerte tu propio hogar. En el post de hoy te explico los pros y los contras que tienen estas construcciones y cuál puede ser una buena alternativa para que aproveches todas sus ventajas.

La construcción es una de las industrias que evoluciona de forma más lenta. Y cuando aparece alguna innovación, suele ser en temas muy técnicos a los que no presta atención el gran público.

Sin embargo, una de las novedades que sí que ha generado un verdadero interés en todo tipo de personas en los últimos meses ha sido la de las casas prefabricadas. Prometen construir tu vivienda en menos tiempo, cobrándote menos dinero y con la misma calidad y personalización que en una construcción convencional.

Pero ¿es oro todo lo que reluce? ¿Es posible que consigas tu hogar ideal con una casa de este tipo?

En este post descubrirás en qué consisten las casas prefabricadas, qué ventajas e inconvenientes tienen y cómo puedes hacer para aprovecharte de sus beneficios sin que tengas que sufrir a la vez todos sus contras.

¿Qué es una casa prefabricada?

Vista exterior de un porche de madera

Una casa prefabricada es aquella que está formada por diferentes módulos producidos en serie en un taller. Cada uno de ellos corresponde a una parte de la vivienda.

Cuando un propietario compra una casa de este tipo, la empresa fabrica los distintos módulos que la componen, los transporta a la parcela de destino y los ensambla allí para formar la vivienda completa.

La clave de esta industria es que, para ser rentable, tiene que producir muchos módulos iguales que luego va transportando e instalando por toda la geografía. Lo normal es que no hagan casas con diseños individualizados.

Esta manera de construir es totalmente diferente a la de las viviendas convencionales, donde todo se hace in situ. Así que puede que pienses que tienes que contratar menos profesionales, que los trámites con la administración son distintos y que todo te va a resultar más rápido y fácil.

Pues no tiene por qué ser así.

Entonces ¿tienen los mismos requisitos este tipo de viviendas que una casa convencional? ¿Cómo es el proceso del proyecto y construcción de una casa prefabricada?

¿Qué pasos hay que dar para construir una casa prefabricada?

Existen dos tipos de casas prefabricadas: las que se instalan en tu solar y se conectan a los suministros de agua, electricidad y demás de tu municipio, y las que no lo hacen.

En este artículo me voy a centrar en explicarte cómo es el proceso de las casas del primer tipo por ser las que más se aproximan a una casa convencional y las más frecuentes.

El proyecto de arquitectura.

Tal y como sucede con las casas tradicionales, las prefabricadas requieren de un proyecto de arquitectura que debe presentarse en el ayuntamiento.

Muchas de las empresas que fabrican estas viviendas ofrecen a sus clientes la posibilidad de contratar con ellos también este servicio.

No obstante, a la hora de hacerte tu propia casa, te conviene que tanto el arquitecto como el aparejador sean profesionales independientes. Aunque la vayas a hacer prefabricada.

A todos los efectos, la empresa de casas prefabricadas es una constructora. Y es importante que su trabajo sea revisado por expertos ajenos a ella.

Además, el proyecto que debes presentar en el ayuntamiento es idéntico al que deberías hacer si te hicieses una casa convencional. Con los mismos apartados y secciones.

Y, como toda obra, necesita también unas licencias para poder construirse.

Una casa al atardecer

Los trámites y las licencias.

A efectos legales, no hay nada que diferencie una casa prefabricada de una construida de manera tradicional.

Ambas deben pasar por los mismos trámites en el ayuntamiento: licencia de obras, licencia de primera ocupación, etc. Por lo tanto, también pagan los mismos impuestos durante y después de la construcción.

También es importante que sepas que el plazo que tarda la administración en llevar a cabo estas gestiones puede ser bastante largo. Y hacerte una casa prefabricada no tiene por qué acortarlo en absoluto.

Como puedes ver, hasta aquí no hay mucha diferencia entre que te hagas una casa prefabricada y una convencional. Eso sí, cuando llega el momento de la construcción la cosa cambia.

Una ventana vista desde el interior

La fase de construcción.

Como ya has visto, en una casa prefabricada todos sus componentes se montan en el taller por módulos. Y después se trasladan y se ensamblan en la parcela.

Esto es totalmente distinto a cómo se hace en una construcción tradicional, en donde cada elemento se tiene que hacer in situ en el propio solar.

Por ello, las obras de las casas prefabricadas duran entre dos y cuatro meses menos que las de las convencionales.

Ojo porque a estos tiempos debes sumarle los de los plazos administrativos para conseguir todas las licencias, puesto que sin ellas no podrás entrar a vivir a tu casa.

Además, dado que la vida útil de una casa debe ser de varias décadas, no parece que el plazo de construcción sea lo único que debas tener en cuenta para decidirte por una opción u otra.

Siendo así, ¿qué ventajas tiene en realidad una casa prefabricada? ¿Y cuáles son sus mayores inconvenientes?

Ventajas y desventajas de una casa prefabricada.

Eficiencia energética y optimización de recursos.

Si lo que te interesa es que tu casa consuma el mínimo de energía posible, que durante su construcción se disminuya su huella de carbono y que se optimicen sus recursos al máximo es más fácil que lo consigas mediante una casa prefabricada.

Hoy en día, las casas prefabricadas de alta gama ofrecen a sus dueños una eficiencia energética de clase A, la más alta que existe. Y, dado que se hacen en serie, aprovechan mucho mejor todos los materiales y recursos disponibles.

Eso sí, ninguna de estas ventajas tiene por qué ser exclusiva de la construcción prefabricada.

Con un buen diseño de proyecto y los profesionales adecuados puedes conseguir los mismos niveles de optimización y bajo consumo en una casa convencional que te construyas para ti mismo.

Calidades y acabados.

Aunque pueda parecer que las casas prefabricadas tienen peores acabados que las convencionales, la industria ha avanzado mucho en este campo. Y ahora existen casas prefabricadas con unos suelos, azulejos, etc. tan buenos como los de cualquier otra.

No obstante, sí que es cierto que hay una diferencia importante.

Cuando tú te haces una casa convencional puedes elegir los acabados que quieres. Sean del tipo que sean.

En cambio, si optas por construirte una casa prefabricada, los acabados que vas a poder elegir van a ser los que la empresa que la fabrica pone a tu disposición en su catálogo.

Por ejemplo. Puede que tú quieras un suelo de mármol para el interior de tu casa prefabricada, pero la empresa con la que la vas a construir no te ofrezca esta posibilidad y tengas que escoger otro material.

El interior de una casa con suelo de madera

Porque, si hay algo que está claro, es que la personalización de las casas prefabricadas es limitada.

El precio y la personalización

De entrada, una casa prefabricada puede ser más barata que una convencional.

Eso sí, para que el precio sea más bajo no puedes optar por un modelo que sea personalizable. De hecho, aquellas opciones prefabricadas que te permiten alterar tu casa y adaptarla a tu gusto tienen un precio muy parecido al de las casas convencionales.

Y, de todas formas, si hay algo que no te recomiendo es que construyas tu casa pensando sólo en el precio.

Ten en cuenta que hacerte una casa es una de las mayores inversiones que vas a hacer en tu vida. Por ello, debe tener una vida útil larga y mantenerse en buen estado a lo largo de muchos años.

La entrada de una casa con jardín

Adaptación al lugar: clima, orientación, y topografía.

Desde mi punto de vista, la mayor desventaja de las casas prefabricadas es esta: su nula adaptación al lugar en donde se van a colocar.

Si te fijas, en todos los catálogos de casas prefabricadas el sitio en donde se ubican parece prácticamente el mismo. Un solar llano, con un buen clima y una orientación óptima.

Pero ¿qué pasa cuando tu terreno está en pendiente? ¿O está orientado al oeste?

En mi opinión, tiene poco sentido que una misma casa se ensamble en un terreno que está situado en una ladera de los Pirineos y también en un solar llano a las afueras de un pueblo de Madrid.

Lo lógico es que tu casa se adapte al clima y a las condiciones del terreno en el que quieres vivir y no al revés.

Porque, por mucho que puedas personalizar una casa prefabricada, ésta nunca podrá adaptarse por completo al clima y a las características del solar en donde quieres construir tu hogar.

Como ves, las casas prefabricadas tienen tantas ventajas e inconvenientes como las convencionales.

Lo bueno, es que hay una forma en la que puedes aprovechar toda la optimización de tiempo y de recursos que proporcionan. Y, al mismo tiempo, tener tu propia casa adaptada a ti y al lugar en donde quieres vivir.

La solución intermedia: las casas semi prefabricadas.

Hasta ahora, en este artículo he estado explicándote en qué consisten las casas que son totalmente prefabricadas y cuáles son sus diferencias con respecto a las casas convencionales.

Lo mejor de las casas prefabricadas es lo bien que se aprovechan los materiales y recursos al producirse en talleres en serie. Y lo peor, es que no tienen en cuenta para nada las características del lugar en donde se van a ubicar finalmente.

¿Qué se puede hacer ante esta situación? Pues, lo mejor, es que optes por una solución intermedia. Aquella en donde haya una parte de tu casa que es prefabricada y otra que se hace in situ en tu terreno.

Un ejemplo muy común de este tipo de solución es aquel en el que la planta baja de la casa se hace de manera convencional, adaptándola al terreno. Sobre ella, se colocan las siguientes plantas, que pueden hacerse prefabricadas en un taller.

Estas plantas superiores pueden ser prefabricadas en su totalidad o no. Puede que sólo se traigan ya construidas algunas partes y otras también se hagan in situ para aprovechar mejor la orientación del terreno y el clima.

Una casa con su jardín individual

De esta manera, consigues tener una casa adaptada a las condiciones del sitio en donde se ubica y, a la vez, le sacas el máximo partido a las ventajas de la construcción en serie.

Casas prefabricadas vs casas convencionales.

Las casas prefabricadas suponen una alternativa a las de construcción tradicional y cada vez son más los futuros propietarios que se interesan por ellas.

Otra vista interior de una casa

No obstante, como has podido leer en este artículo, tienen tantos pros como contras.

Por un lado, las casas prefabricadas tienen las mismas obligaciones legales que las construidas de manera convencional. Necesitan también un proyecto de arquitectura y hay que solicitar las mismas licencias y trámites para poder edificarlas.

Es cierto que, hoy en día, este modelo de construcción ofrece una gran eficiencia energética, un mejor aprovechamiento de los recursos y la posibilidad de personalizarse.

Sin embargo, su precio no tiene por qué ser inferior al de las casas convencionales. Y, sobre todo, no se adaptan de ninguna manera al terreno en donde se van a ensamblar de manera definitiva.

Para aprovechar sus beneficios y evitar sus mayores inconvenientes, lo más recomendable es optar por una solución híbrida. En ella, se puede construir de manera convencional la planta baja de la casa para adaptarla al terreno y colocar encima las sucesivas plantas prefabricadas.

De esta forma, obtienes lo mejor de cada mundo: una casa ajustada a tus necesidades y con una buena utilización de los medios disponibles.


P.D.: Las fotografías que ves las he sacado de Unsplash y Pinterest. Si eres el propietario de alguna avísame y estaré encantada de nombrarte en el pie de foto o retirarla si lo prefieres.

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