Cuatro estrategias probadas para que mejores el confort térmico en tu casa.

¿Sabías que el confort térmico es una de las variables más importantes para mejorar el bienestar en el interior de tu casa?

Si eres de esos afortunados que tiene la suerte de contar con una temperatura de confort adecuada en su vivienda, es probable que ni si quiera se te ocurra pensar en este tema. No sientes ni frío ni calor. Y como nada de esto te molesta, te ocupas entonces de otras cosas.

Pero, ¿qué pasa cuando en tu casa notas que hace demasiado frío en invierno o excesivo calor en verano? Pues que, entonces, conseguir una temperatura adecuada en tu vivienda pasa a convertirse en el requisito indispensable para que puedas llevar la vida que tú quieres.

En este post quiero explicarte de qué factores depende tu confort térmico y cuáles son las estrategias más efectivas para que lo mejores en tu casa.

Factores que condicionan el confort térmico.

Según la ASHRAE (la asociación americana de ingenieros de climatización), existen seis factores que influyen en el confort térmico de las personas en el interior de los edificios:

  1. La temperatura del aire.
  2. El calor, o frío, que emiten los elementos que te rodean (chimeneas, radiadores, etc.).
  3. La velocidad a la que se mueve el aire.
  4. La humedad relativa del aire.
  5. El aislamiento térmico que te provee la ropa que llevas puesta.
  6. Tu metabolismo y la actividad que estés realizando.

Como puedes ver, algunas variables dependen de tu entorno y otras dependen de ti mismo.

Personas haciendo actividades
Tu temperatura de confort depende en parte de la actividad que estés realizando.

Por eso, a la hora de conseguir un buen confort térmico en tu casa, es importante que tengas en cuenta estos seis factores y seas coherente con todos ellos.

No tiene sentido que pretendas alcanzar una temperatura en invierno en el interior de tu vivienda como para que puedas llevar camisetas de manga corta. O que quieras tener una temperatura en verano en tu casa tan baja como para que puedas hacer ejercicio con un jersey de cuello alto.

Para poder tener un confort térmico lógico y plausible lo primero que debes tener en cuenta es en qué época del año te encuentras y qué actividad vas a realizar en ese momento.

Como norma general, la temperatura de confort suele estar en torno a los 21ºC en invierno y en torno a los 26ºC en verano para personas adultas que no estén realizando una intensa actividad física.

Una vez hayas definido las variables que dependen de ti, puedes aplicar las siguientes estrategias para ajustar mejor la temperatura en el interior de tu casa.

Cómo mejorar el confort térmico haciendo obras en tu casa.

El momento ideal para mejorar el confort térmico de tu casa es aprovechar cuando vayas a hacer una reforma en ella para optimizar ciertos elementos que la hagan más eficiente.

Colocar un buen aislamiento térmico.

El aislamiento térmico es el elemento por excelencia para optimizar la temperatura en el interior de tu casa. Y te sirve tanto para invierno como para verano.

Confort térmico en casa
Para tener un buen confort térmico en tu casa es imprescindible que haya un buen aislamiento térmico.

Se podría decir que el aislamiento térmico es a una casa lo que el pelo es a perros y gatos.

En invierno, su función es actuar como barrera para impedir que el calor se escape desde el interior de tu vivienda hacia el exterior. En verano, ese mismo aislante impide que el calor del exterior penetre hacia el interior de tu casa.

En muchos edificios antiguos el aislamiento térmico es casi inexistente. Por eso hace demasiado frío en invierno y calor en verano.

Puedes pedir que coloquen más aislamiento térmico en las paredes que dan al exterior de tu vivienda cuando vayas a hacer una reforma. Así conseguirás tener un confort térmico mejor con un gasto mucho menor de calefacción o aire acondicionado.

Y no sólo eso, también mejorarás el aislamiento acústico de tu hogar y oirás mucho menos el ruido que hacen tus vecinos.

Sustituir ventanas.

Imagínate que decides mejorar el aislamiento térmico de tu casa. ¿Cuáles crees que son las únicas partes de la fachada que no se pueden recubrir con este aislamiento?

Las ventanas. Porque a través de ellas tiene que pasar la luz y la ventilación hacia el interior.

Si vives en un edificio antiguo te pasará con las ventanas lo mismo que te ocurría con el aislamiento térmico. Las que tienen muchos años no son eficientes y, a través de ellas, penetra el frío en invierno y el calor en verano.

Si sustituyes unas ventanas antiguas por otras más modernas mejorarás tu confort térmico de forma perceptible.

Ventana desde el interior
Unas ventanas modernas son más eficientes y ayudan a que tu casa se mantenga a la temperatura adecuada.

Como mejorar el confort térmico en el día a día.

Acabas de ver cómo puedes mejorar el confort térmico de tu casa haciendo obras en ella.

Sin embargo, no sólo debes tener una vivienda bien aislada y eficiente. También tienes que saber cómo utilizarla. Cuándo debes ventilar y cómo funciona tu sistema de climatización para maximizar tu confort térmico con el menor gasto posible.

El mejor momento para abrir las ventanas en invierno y en verano.

Como ya has visto, las ventanas son elementos que comunican el interior de tu casa con el exterior. Debes conocer el mejor momento para abrirlas tanto en invierno como en verano. Así podrás ventilar tu vivienda sin perder ni un ápice del confort térmico que tienes en el interior.

  • En invierno:

Puedes ventilar tu casa durante diez minutos al día. Este tiempo es suficiente para renovar por completo el aire del interior de tu vivienda sin que el frío del exterior penetre en exceso hacia el interior.

Procura ventilar en las horas centrales del día, cuando la temperatura no es excesivamente baja.

  • En verano:

Debes cerrar tu casa durante el día, que es cuando más calor hace, y abrir las ventanas sólo por la noche. De esta manera permitirás que tu casa se ventile en el momento más fresco y evitarás que el calor de las horas centrales del día entre hacia el interior.

Cómo utilizar bien tu sistema de climatización.

Aunque hay más sistemas de climatización, lo más probable es que tu casa cuente con alguno de estos tres:

  • Calefacción con caldera y radiadores.
  • Calefacción (y puede que también refrigeración) con caldera y suelo radiante.
  • Calefacción y refrigeración con bomba de calor y splits (lo que se conoce como aire acondicionado).

Si aprendes a manejar tu sistema de climatización podrás sacarle el máximo partido.

Calefacción con caldera y radiadores.

Es el sistema más utilizado en viviendas.

Poner esta instalación en funcionamiento no requiere de un gran consumo de energía. La puedes encender y apagar en función de las necesidades que tengas.

Vista de un radiador
El sistema de calefacción más utilizado en viviendas es el que está formado por radiadores.

Además, los radiadores son elementos que tienen mucha inercia térmica. Esto quiere decir que conservan el calor durante bastante tiempo después de haberse apagado.

La inercia térmica de los sistemas de climatización mejora el confort en tu vivienda porque te permite seguir disfrutando del frío o calor durante un tiempo después de haber apagado la instalación.

Si tienes un sistema de calefacción de este tipo te aconsejo que utilices termostatos programables para ajustar las horas a las que quieres que la instalación esté funcionando.

Si trabajas fuera de casa no necesitas tener la calefacción funcionando durante las horas laborables. Puedes programar la instalación para que empiece a funcionar una hora antes de que llegues a casa. De esta manera conseguirás un buen confort térmico sin consumir energía en exceso.

Calefacción y/o refrigeración con caldera y suelo radiante.

El suelo radiante está formado por una serie de tubos flexibles que se colocan debajo del pavimento. A través de ellos circula el agua fría o caliente que regula la temperatura de la vivienda.

Suelo radiante
Aquí puedes ver un suelo radiante instalado bajo el pavimento.

Si tu casa dispone de suelo radiante, notarás como el frío o el calor llega desde el suelo de manera homogénea a todas las habitaciones.

Este tipo de climatización produce una gran sensación de confort térmico a los usuarios.

Sin embargo, a diferencia de los radiadores, las instalaciones de suelo radiante deben estar siempre encendidas y en funcionamiento. Es menos costoso que el agua esté siempre circulando a que todo el sistema se apague y se encienda cada vez por completo.

Si tienes este sistema de climatización es importante que fijes a qué temperatura quieres estar en tu casa y la mantengas durante todo el día.

Te puede parecer que se consume mucha energía con el suelo radiante porque tiene que estar encendido todo el tiempo, pero no es así. Al ser una instalación muy extensiva (los tubos abarcan toda la superficie de tu casa) el agua circula a una temperatura más baja que si tuvieses radiadores. El consumo de energía, por tanto, es menor.

Calefacción y refrigeración con bomba de calor y splits.

Los splits son los aparatos de aire acondicionado que en muchas casas se utilizan tanto en invierno para calentar como para refrescar en verano.

Split en vivienda
En muchas casas se utilizan splits tanto en invierno como en verano.

De todas las instalaciones de climatización esta es la más incómoda porque tiene muy poca inercia térmica.

Si tienes una de estas instalaciones en seguida notarás cómo vuelve el frío o el calor en cuanto deja de funcionar.

Es probable que tengas la necesidad de tenerla encendida continuamente para mantener la sensación de confort térmico que necesitas. Esto aumentará tu consumo eléctrico de manera muy significativa.

Para poder utilizar esta instalación con mesura sin que tu confort se resienta, lo mejor que puedes hacer es tenerla en funcionamiento únicamente las horas en las que estás en casa durante el día. Durante la noche, es preferible que mantengas esta instalación apagada.

Como este sistema de climatización es muy poco eficiente, muchos usuarios terminan por cambiarse a otro que les proporcione mayor confort con un consumo de energía más moderado.

Conclusión

Como has podido ver, conseguir un buen confort térmico es un requisito indispensable para mejorar en el bienestar en el interior de tu casa.

Debes tener en cuenta que hay algunas variables que dependen de tu entorno (temperatura, velocidad del aire, etc.), y otras que dependen de ti mismo (tu ropa y la actividad que realices). Si eres coherente con todas ellas te será mucho más fácil conseguir el confort térmico que deseas.

Cuando vayas a hacer una obra de reforma, puedes aprovechar para mejorar el aislamiento térmico de tu vivienda y sustituir las ventanas antiguas por otras más modernas. Así conseguirás, con un menor gasto energético, que tu casa sea más eficiente y conserve su temperatura ideal durante más tiempo.

En el día a día, conviene que sepas de qué manera debes ventilar según la época del año y qué tipo de instalación de climatización tienes. Conocer cómo funciona tu instalación y cuáles son sus ventajas e inconvenientes también te ayudará a conseguir un buen confort térmico con un consumo de energía moderado.

*Las fotografías que ves las he sacado de Shutterstock, Unsplash y Pinterest. Si eres el propietario de alguna avísame y estaré encantada de nombrarte en el pie de foto o retirarla si lo prefieres.

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