Cómo iluminar tu casa y sacarle a tu hogar el máximo partido

Si quieres conseguir un ambiente cómodo y relajado lo primero que necesitas saber es cómo iluminar tu casa. Porque de ello depende en gran medida que consigas el hogar confortable que estás buscando.

Imagina que vas andando por la calle comercial de tu ciudad. Lo más probable es que veas algunas tiendas a rebosar de gente, mientras que otras están medio vacías.

¿Qué es lo que hace que algunas no tengan casi clientela y otras estén hasta los topes? Puede que unas tengan un mejor producto y otras estén de moda, por ejemplo.

Eso sí, lo que no descuida ninguna tienda exitosa es la buena iluminación. Entre otras cosas, porque las luces tienen la capacidad de que te sientas en un espacio, o bien incómodo y frío, o bien a gusto y confortable.

Y esto sin tener que cambiar ni el diseño, ni los materiales ni el mobiliario.

Pero no solo los comercios tienen la posibilidad de mejorar tu estado de ánimo con las luces que utilizan. Tú también puedes conseguir un ambiente así de agradable en tu casa mejorando únicamente las luces que tienes en ella.

Por qué es importante que cuides la iluminación de tu casa.

Como ya has visto en la introducción, la luz que utilizas en casa es la que crea tu atmósfera. Tu ambiente.

Es la que tiene la capacidad de hacer que tu salón sea un lugar agradable en el que quieras pasar todas tus veladas o, por el contrario, hacer que sea un espacio que el que desees pasar el menor tiempo posible.

De ahí que sea imprescindible que sepas cómo iluminar tu casa.

Y no basta con colocar cuatro lámparas en las esquinas. Porque para conseguir el ambiente correcto primero debes conocer qué tonalidades puede tener la luz, qué tipos de lámparas hay y cuáles son las que más te interesa colocar en cada estancia.

¿Qué es el color de la luz?

EL color de la luz

Puede que no te hayas fijado antes, pero la luz blanca puede tener diferentes colores.

Los más azulados, como los que se utilizan en las luces fluorescentes, son los que se denominan luz fría. Y los más amarillos, como los de las velas o el fuego de la chimenea, es lo que se conoce como luz cálida.

Bien. Como norma general, en tu casa te interesa que las luces sean en algunas zonas cálidas y en otras neutras, que es el punto intermedio entre las dos tonalidades.

Las luces cálidas son las que te ayudan a crear ambientes más relajados. Y las neutras son las que puedes utilizar en aquellos espacios en los que necesitas una iluminación más intensa para llevar a cabo una tarea concreta.

¿Y las luces frías? Evítalas siempre que puedas porque enfrían la atmósfera y crean un ambiente muy incómodo parecido al de un hospital o un supermercado.

Ahora que ya sabes cuáles son los colores que puede tener la luz el siguiente paso es que conozcas qué usos se le puede dar en función del efecto que estés buscando.

Los tipos de luces que hay.

A grandes rasgos, existen tres maneras de iluminar una estancia:

La iluminación general.

Es aquella que empleas para alumbrar una habitación con cierta intensidad y de manera homogénea. La puedes conseguir colocando luminarias equidistantes en el techo.

Es importante que cuentes con ella en cada una de las estancias de tu casa.

No la vas a tener encendida todo el tiempo, pero te resultará muy útil cuando necesites limpiar o buscar algo que se te haya perdido por tu casa, por ejemplo.

La luz ambiente.

Se llama así a la iluminación que mantienes encendida en las habitaciones en las que más horas pasas de ocio, como el salón, por ejemplo.

Es de menor intensidad que la iluminación general y te sirve para tener una visión general de cualquier estancia sin que te resulte fatigosa o molesta a los ojos.

Puedes crear una buena iluminación de este tipo a través de luces indirectas bajo los muebles o mediante lámparas de pie o de mesa.

La iluminación de acento.

Son las luces que utilizas para iluminar con más intensidad áreas concretas de tu casa, como tu escritorio cuando estás trabajando o la mesilla de noche si vas a leer un libro.

Las lámparas más usadas para este tipo de iluminación son los focos, aunque también te pueden servir otro tipo de luces cuando se encuentran muy cerca del objetivo que quieres iluminar. Un ejemplo de esto último puede ser la lámpara con la que iluminas la mesa de un escritorio.

Ejemplo de luz de ambiente

Cómo iluminar cada estancia de tu casa.

Una vez conoces todos los colores de la luz y los tipos de luces que hay el siguiente paso es que organices la iluminación de cada zona de tu vivienda:

El salón.

Esta es, posiblemente, la habitación en la que más tiempo pasas de toda tu casa.

Por eso, además de la iluminación general seguro que vas a necesitas luces de ambiente que te ayuden a crear una atmósfera acogedora.

Y, aparte de eso, también tienes que pensar que actividades concretas realizas en él para añadir más luces específicas:

  • ¿Vas a ver la tele? Con la luz ambiente es suficiente.
  • ¿Te gusta leer? Coloca una luz de acento con la que puedas ver bien el libro con el que estés en ese momento.
  • ¿Tienes una zona de comedor? Pon una lámpara que descuelgue del techo y con la que puedas iluminar la mesa con más intensidad cuando vayas a utilizarla.
La luz en la cocina

La cocina.

A diferencia del salón, a la cocina solo entras cuando vas a comer o a preparar comida.

Por eso, la iluminación de esta estancia no puede ser tenue, sino que tiene que ser intensa y de color neutro para que puedas ver con claridad la tarea que estás llevando a cabo.

Puede que con la iluminación general del techo te resulte suficiente, pero si te gusta que sea más específica te sugiero que optes por iluminar la encimera con luces bajo los muebles altos de cocina o con lámparas de cuelguen del techo.

El baño.

Al baño le sucede algo parecido a la cocina.

Salvo que quieras darte un baño relajante, a esta habitación solo entras para realizar actividades que requieren una buena iluminación, como ducharte o lavarte los dientes.

Aquí sí que es imprescindible que utilices la iluminación general del techo, aunque también te recomiendo que coloques una luz específica para iluminar el espejo y el lavabo.

El dormitorio.

Salvo que veas la televisión, en el dormitorio no tienes por qué utilizar las luces de ambiente si no quieres.

Puede que te sea suficiente con colocar unos focos que iluminen la zona de armarios y unas lámparas de mesa que te den luz para leer antes de dormir o ajustar con claridad el despertador para el día siguiente.

Si solo utilizas tu dormitorio para dormir, con eso y la iluminación general tienes más que suficiente.

Lo que sí y lo que no puede hacer por ti la luz artificial.

Como has podido ver, con una buena iluminación puedes transformar cualquier espacio de tu casa y convertirlo en una zona funcional y agradable. Puedes hacer tú mismo tu proyecto de iluminación o pedir a un arquitecto que te ayude.

Eso sí, aunque la luz artificial es imprescindible para que puedas realizar tus actividades con normalidad por la noche, no puedes descuidar la otra gran fuente de luz que tienes a tu disposición a lo largo del día.

Me refiero, por supuesto, a la luz del sol.

El sol es la fuente de luz más completa y beneficiosa que tienes a tu alcance. Y te interesa aprovecharla al máximo.

Porque, cuando recibes suficiente luz natural a lo largo del día te encuentras de mejor humor, fuerzas menos la vista y descansas más.

Y, si lo complementas con un buen diseño de la luz artificial en tu casa, mejoras tu bienestar en general y tu calidad de vida.


P.D.: Las fotografías que ves son de fuentes como Unsplash o Pinterest. Si eres el propietario de alguna avísame y estaré encantada de nombrarte en el pie de foto o retirarla si lo prefieres.

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