¿Sabes por qué la mayoría de la gente no le saca todo el partido posible a la reforma de su casa?

¿Y qué hacen las pocas personas que sí lo consiguen? En esta página te lo cuento.

¿Sabes por qué la mayoría de la gente no le saca todo el partido posible a la reforma de su casa?

¿Y qué hacen las pocas personas que sí lo consiguen? En esta página te lo cuento.

Yo ya sé lo que quiero.

Esta es la frase que más repiten mis clientes la primera vez que me reúno con ellos. A partir de ahí, aunque cada uno sigue a su manera, su mensaje suele ser algo parecido a esto:

Yo lo que necesito es que me digas si puedo tirar este tabique para unir estos dos dormitorios.

A mí lo que me interesa es cambiar esta habitación por esta otra.

Aquí quiero la cocina, aquí el baño y aquí un cuarto de lavado.

¿Alguna vez has estado dándole vueltas a un problema durante días y ha sido alguien de fuera quien te ha dado la solución que estabas buscando?

Mira, quitando a los que se van a vivir a otro país y no se ocupan de buscar en persona su alojamiento, la mayoría de la gente conoce su casa al dedillo.

Bien porque llevan viviendo ahí toda la vida o bien porque acaban de adquirirla después de peinarse a conciencia todo el mercado inmobiliario.

Y, cuando acuden a mí, es porque hay algo que no les gusta. Algo en su casa no encaja como debería.

Puede que sea demasiado oscura, que no esté bien distribuida o que les falte espacio. Qué sé yo, puede ser cualquier cosa.

Eso sí, lo sufren todos los días. Les disgusta y le dan vueltas en la cabeza a todas horas.

Entonces se forma en su mente una idea rápida. Una que creen que les resuelve ese problema.

Y me la cuentan.

¿Sabes qué es lo que les contesto siempre?

Podemos hacer algo mejor.

A ver, si tú estuvieras en una situación parecida a éstas y a mí me interesase trabajar contigo, lo primero que haría sería preguntarte esto:

Cuéntame cómo quieres vivir.

Olvídate de ese tabique que quieres quitar, del tipo de suelo que quieres poner o de dónde quieres colocar el televisor.

¿Cómo es tu día a día? ¿Vives solo o en familia? ¿Tienes alguna afición que demande un espacio específico?

Hay gente a la que le encanta desayunar, comer y cenar en su terraza incluso en invierno.

Otros prefieren tener una bañera enorme porque, aunque de lunes a viernes van corriendo a todos lados, los fines de semana sacan tiempo para darse un chapuzón relajante.

Están los que cocinan. Están los que tocan el violín. Y están los que coleccionan maquetas de barcos.

Cada persona es un mundo. Y por eso cada casa debe ser única, distinta a las demás.

Ahora mismo no te conozco. No sé cómo es tu estilo de vida y tampoco sé cómo va a tener que ser tu vivienda, pero sí que tengo clara una cosa:

Después de trabajar juntos tu casa va a ser mucho más tuya que antes.

  • Primero, porque el punto de partida para organizar su distribución va a ser tus rutinas diarias, tus aficiones y tus circunstancias personales.

  • Segundo, porque lo vamos a vestir con los materiales que mejor se adaptan a tu gusto personal y más realzan la distribución que habremos diseñado.

  • Y tercero porque todos los detalles, desde la ubicación de los enchufes hasta la organización interior de los armarios, van a estar pensados para ti. Para que puedas usarlos con comodidad a diario.

Si eres de organizar cenas caseras con tus amigos, después de la reforma vas a querer invitarlos con más frecuencia.

Si te gusta leer, vas a estar más horas devorando libros.

Y si lo tuyo es la jardinería, vas querer dedicarle más tiempo al cuidado de tus plantas.

Vamos, que sea como sea tu caso, una vez que tu casa esté arreglada lo que más te va a apetecer es pasar todo el tiempo que puedas en ella.

¿Cómo vamos a conseguirlo?

Que no te engañe mi cara de niña, llevo en este sector más de diez años.

Los suficientes como para saber cuál es la pieza fundamental para que una reforma vaya como la seda:

La planificación.

En mi estudio todos los proyectos de reforma, sean del tamaño que sean, pasan por las siguientes fases:

¿Cómo vamos a conseguirlo?

Que no te engañe mi cara de niña, llevo en este sector más de diez años.

Los suficientes como para saber cuál es la pieza fundamental para que una reforma vaya como la seda:

La planificación.

En mi estudio todos los proyectos de reforma, sean del tamaño que sean, pasan por las siguientes fases:

1. Toma inicial de datos:

Esta parte, aunque se hace corta, es muy importante.

Antes de empezar con el diseño, tengo que visitar la casa en cuestión para hacerle un reportaje fotográfico y dibujar los planos de su estado actual.

Es indispensable que visite en persona la vivienda. No puedo empezar ningún proyecto con otros planos, aunque sean los oficiales del ayuntamiento o los de la inmobiliaria.

Porque para comenzar a trabajar en la reforma de una casa es necesito tener mi propia documentación inicial. La que va a servir de base para el nuevo proyecto.

2. Diseño de la nueva distribución:

Una vez tengo la documentación inicial lista, el siguiente paso es decidir cómo va a ser la nueva distribución de la casa.

Para ello me baso en cómo es el estilo de vida de su propietario: si vive solo, con familia, con mascotas, si trabaja desde casa, qué aficiones tiene…

Tenemos una reunión en la que le enseño diferentes distribuciones para que me dé su opinión. De ahí elegimos una, que voy puliendo hasta encajarla por completo.

Esta fase es rápida, dinámica. Nos vemos con los planos en papel para dibujar y corregir encima.

Y fíjate, la mayoría de las veces la distribución final no tiene nada que ver con la idea inicial con la que llegó ese cliente.

¿Por qué? ¿Le he impuesto mis gustos? ¿Le he obligado a hacer una reforma que no quería?

No. Él mismo ha descubierto que, si combinamos lo que él necesita con lo que yo conozco, puede conseguir una casa mucho mejor de lo que se había imaginado.

Esta transformación la veo una y otra vez. Y me encanta.

3. Selección de materiales y acabados:

Aquí viene una parte preciosa.

Cuando la distribución está clara, lo siguiente es vestir la casa. Y para ello hacemos como en la etapa anterior:

Nos reunimos y, en función de sus gustos y de lo que creo que más va a potenciar el diseño que hemos definido, le hago diferentes propuestas de acabados.

En esta fase utilizamos muchas imágenes en 3D con las que se puede ver con claridad cómo va a quedar la casa con la nueva distribución y los materiales.

¿Se pueden elegir los materiales sin haber decidido cómo se van a organizar los espacios? Por poder se puede, pero esto sería como si fueses a hacer un regalo y empezaras por el papel que lo envuelve.

La distribución es el obsequio y los materiales son el papel y el lazo.

4. Redacción del proyecto de ejecución:

Una vez se terminan las fases de diseño y materiales mi cliente puede relajarse. A partir de aquí, todo lo que queda es solo cosa mía.

Lo siguiente es redactar el proyecto de ejecución, que consiste en dibujar los planos con la nueva distribución, los detalles constructivos y todas las instalaciones de su casa.

También me ocupo de redactar el presupuesto base, que es el que recoge todos los trabajos que hay que hacer en la reforma, pero con los precios en blanco.

¿Por qué es importante esta etapa? Primero, porque con esta documentación es con la que vamos a pedir presupuesto a las empresas de reformas. Y segundo, porque es la que van a utilizar después para ejecutarla.

Como te puedes imaginar, tanto los planos como el presupuesto tienen que ser lo más minuciosos posible.

Todos sabemos la cantidad de dolores de cabeza que nos ahorramos por tener esto bien hecho.

Por eso, utilizo un software BIM (Building Information Modelling) con el que me aseguro de que todo el proyecto está coordinado y la información es detallada, precisa y correcta.

5. Análisis de presupuestos y selección de la empresa de reformas:

En esta etapa hay que tener un poco de paciencia porque, aunque desde fuera parece que no pasa nada, lo cierto es que en ella se cuece un tema fundamental: el dinero.

Aquí es cuando se les envía el proyecto con las mediciones a las empresas de reformas para que den su presupuesto.

Por cierto, he de decirte que soy bastante estricta en la elección de las empresas con las que trabajo.>

Hay muchas de ellas que no me valen, que no pueden acreditar las garantías que les exijo. En ese caso las descarto.

Solo trabajo con aquellas que sé que van a ejecutar la obra de manera profesional y van a cumplir con los plazos.

Porque sí, hay maneras (legales) de hacer que una empresa de reformas termine la obra en la fecha que aparece en su contrato.

Además, está el tema del precio en sí.

Es imposible saber cuánto va a costar una reforma sin haber hecho primero el proyecto. Sin saber qué es lo que hay que hacer y qué cantidad de materiales y mano de obra van a hacer falta para cada cosa.

Eso no quiere decir que antes de empezar a trabajar en él mi cliente y yo no tengamos un precio tope en mente.>

Por eso, si el presupuesto que recibimos de vuelta concuerda con el que habíamos marcado, perfecto. Ya podemos empezar con la obra.

Y si se pasa, lo reviso. Analizo cada partida para ver cuáles son los gastos esenciales y cuáles son los superfluos para ver cómo podemos ajustarlo.

No se empieza la obra hasta que el presupuesto no esté totalmente definido y encajado.

6. Dirección de obra:

Aquí llega el momento de la verdad, cuando empieza a construirse todo.

En esta fase, mi trabajo consiste, por un lado, en gestionar los pedidos de los materiales, y por otro, en revisar el trabajo de la empresa de reformas.

Ojo, que yo no organizo a los obreros. No planifico cuándo entran los fontaneros, cuándo los electricistas y cuándo los carpinteros. Eso lo hace la empresa de reformas, que es la que gestiona a su personal.

De lo que sí me ocupo es de visitar la obra para asegurarme de que todo se está construyendo tal y como se ha definido en el proyecto.

Y ojo, que esto es importante. Nadie más tiene la visión de todo el conjunto.

Por eso, me acerco a la obra como mínimo una vez a la semana. Y si en algún momento se tiene que ejecutar un trabajo especialmente delicado, entonces voy más veces.

Cuando la obra llega a su fin hago un repaso exhaustivo de la vivienda para comprobar que todos los remates y detalles finales están perfectamente terminados.

Tras esto viene lo mejor: la casa está acabada y ya solo queda elegir una fecha para poder estrenarla.

¿Qué más tienes que saber?

Si has llegado hasta esta página desde mi lista de correo, entonces ya conoces mis honorarios. 

Si no es así y te preguntas qué inversión debes hacer para contratarme, ve a la página principal de mi web, haz el test para ver cómo es tu casa y en unos minutos te mando el resultado a tu bandeja de entrada.

Si contestas con precisión a las preguntas del test, entonces lo que recibes es lo que te cobro por gestionar tu reforma.

¿Que te parece bien? Perfecto. Más abajo te digo qué debes hacer para contactarme.

¿Que te resulta demasiado caro? Pues ahí no puedo hacer nada.

En cualquier caso, con el esfuerzo que conlleva tener una casa en propiedad, si luego no le sacas todo el partido posible en la reforma es como si te compras un Ferrari y lo usas solo para ir por comarcales a 60 km/hora.

Y por eso:

  • Si quieres que tu casa se adapte a ti como un guante y no al revés.

  • Si necesitas asegurarte de que aprovechas todo posible los metros cuadrados de tu vivienda.

  • Si prefieres ahorrarte el trabajo de conocer todos los materiales, sanitarios, apliques, etc. habidos y por haber y centrarte solo en los que te interesan.

  • Si has oído historias de terror sobre reformas que se hicieron tarde y mal y estás decidido a que eso no te ocurra a ti.

  • Si te interesa trabajar con un profesional que, además del diseño, se ocupe de gestionar todas las demás fases de la reforma.

  • Si tienes claro que una reforma bien hecha puede durar toda la vida y quieres asegurarte de que la tuya se ejecuta con la calidad necesaria.

  • Si lo que te gusta es dar fiestas en tu salón, o tomar el sol en tu terraza, o pintar acuarelas en tu sala de estudio.

  • En definitiva, si a ti lo que te apetece es disfrutar más de tu casa…

Entonces pincha en este enlace y reserva una cita para que te llame por teléfono y hablemos sobre tu reforma:

Preguntas frecuentes:

¿DE QUÉ VAMOS A HABLAR EN ESA PRIMERA LLAMADA?

Esta primera entrevista es para que me cuentes cómo es tu casa, en qué estado se encuentra y cuál es tu presupuesto para la reforma.

En función de lo que me cuentes te indicaré si considero que tu reforma es viable y si me interesa trabajar contigo. Si ambas condiciones se cumplen, entonces te explicaré cómo tenemos que seguir para empezar con tu proyecto.

¿CUÁNTO PUEDE COSTAR LA REFORMA DE MI VIVIENDA?

Eso es imposible de saber sin conocer cómo es tu casa, cuáles son tus necesidades y sin tener definido el proyecto.

Cada reforma es diferente. Y por eso los costes varían mucho de una a otra.

No obstante, si en la primera llamada considero que no tienes suficiente presupuesto, te lo voy a decir para que puedas replantearte tu situación y tus objetivos.

CREO QUE PUEDO GESTIONAR MI PROYECTO POR MÍ MISMO Y CON AYUDA ÚNICAMENTE DE LA EMPRESA DE REFORMAS.

Si has leído hasta aquí y aún piensas eso, yo no puedo hacer nada.

Ahora bien, cuando no tienes ni experiencia, ni conocimientos técnicos, ni nociones de diseño, entonces la gestión de una reforma se parece bastante al juego de la ruleta rusa.

Y ya sabes cómo puede terminar eso.

¿CUÁNTO TIEMPO SE TARDA EN HACER UN PROYECTO ANTES DE LA REFORMA?

Depende de cómo sea ese proyecto.

Pero, para que te hagas una idea, hacen falta unas 8 semanas para redactar un proyecto de reforma integral de una casa de menos de 120 metros cuadrados. Después súmale lo que tarda la empresa de reformas en presupuestarlo y ejecutarlo.

¿Te parece mucho? Bueno, piensa que es una reforma para toda la vida.

Cuanto más completa esté la documentación antes de empezar con la obra mejor va a quedar ejecutada. Y eso, por supuesto, lleva un tiempo.

¿Y CUÁNTO TIEMPO DURA UNA OBRA DE REFORMA?

La duración de la reforma la determina la empresa constructora. Tanto la fecha de inicio como la de final de obras van a venir por escrito en el contrato que firmes con ella.

Y, si lo que te preocupa es que la empresa de reformas cumpla con esas fechas, ya te he explicado que hay una forma eficaz de conseguirlo. Recuérdame que te la cuente cuando hablemos por teléfono.

PARA TRABAJAR CONTIGO, ¿CON CUÁNTA ANTELACIÓN TENGO QUE AVISARTE?

Trabajo con muy pocos proyectos a la vez.

Por eso, lo ideal es que contactes conmigo como mínimo con un mes de antelación para ver disponibilidad, plazos y agenda.

¿COBRAS TAMBIÉN HONORARIOS DE LA EMPRESA DE REFORMAS?

Sé que en este sector es muy común que el arquitecto o interiorista que gestiona una reforma se lleve una comisión por recomendar a una empresa de reformas determinada, pero no es mi estilo.

Prefiero ser independiente para revisar las obras sin conflictos de intereses.

Mi objetivo con esto es conseguir que las reformas que gestiono estén bien ejecutadas. Una reforma bien hecha significa un cliente satisfecho. Y un cliente satisfecho me suele traer nuevos clientes a los que también me interesa dejar contentos.

De hecho, soy yo quien escoge con qué empresas de reformas opero. No mis clientes.

Si trabajamos juntos y te gusta una empresa en particular puedes presentármela. Y, si pasa mis filtros, entonces puede que autorice a que trabajemos con ella.

¿CÓMO ES EL PROCESO DE TRABAJO CONTIGO?

Pues, a grandes rasgos, el que tienes descrito en esta página.

Si te interesa conocer más en profundidad cómo sacarle todo el partido a tu casa, entonces pincha en este enlace y reserva una cita para que te llame por teléfono y hablemos sobre tu reforma:

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